Integrar tecnología para emprender: una experiencia de formación en contextos rurales
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Resumen
La experiencia se desarrolla en el Centro Regional de Formación Laboral N.º 402 de Lobería, en convenio con UPCN, donde desde 2021 me desempeño como instructora del curso Habilidades para emprender. Esta propuesta busca fortalecer las capacidades de autogestión y planificación de proyectos productivos. El curso se organiza en siete módulos que integran contenidos económicos, administrativos y legales. En un contexto donde el 40 % de la población argentina y el 50 % de los hogares de Lobería no tienen acceso a una computadora, se incorporan prácticas como el uso de portales públicos (INPI, ARCA), redes sociales y recursos en línea desde dispositivos móviles. A partir de un diagnóstico que realicé como participante en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), se detectó la fragmentación de políticas de alfabetización digital y la escasa coordinación estatal. La experiencia demuestra que la educación laboral, cuando se articula con herramientas tecnológicas, puede convertirse en un espacio estratégico de inclusión y de fortalecimiento de capacidades emprendedoras que permiten fomentar y mejorar el desarrollo local.
Descripción general de la experiencia
El curso Habilidades para emprender se dicta en el Centro Regional de Formación Laboral N.º 402 de Lobería, en convenio con el sindicato UPCN. Presenta una matrícula predominantemente femenina y se ha consolidado como una herramienta concreta mediante la cual se materializa la política pública de la provincia de Buenos Aires orientada al fortalecimiento del emprendedorismo local. En el contexto del interior bonaerense, este tipo de propuestas adquiere una relevancia particular, ya que frente a la pérdida de empleos formales, se expande el trabajo por cuenta propia.
Aunque el cuentapropismo es una característica de la estructura laboral del país, en ciudades pequeñas del interior, donde el tejido industrial es débil y las oportunidades de inserción productiva son escasas, los Centros de Formación Laboral ocupan un rol estratégico. Actúan como espacios de mediación entre las políticas provinciales y las realidades locales, conectando herramientas, saberes y tecnologías con sectores de la población que, de otro modo, quedarían al margen de los procesos de capacitación y desarrollo productivo. En síntesis, se trata de una de las instituciones más antiguas del país, que desde la segunda mitad del siglo XX —particularmente durante el peronismo— desempeña un papel central en la articulación entre el sistema educativo y el mundo del trabajo.
La experiencia de este trabajo se orienta a mostrar cómo, a través del curso Habilidades para emprender, es posible incorporar objetivos vinculados a la alfabetización digital dentro de una propuesta originalmente centrada en la formación productiva. Desde una perspectiva situada, la experiencia permite reflexionar sobre el papel de la educación laboral en contextos rurales y su capacidad para promover autonomía, fortalecer la economía local y reducir las brechas digitales que aún separan a quienes acceden a la tecnología de quienes permanecen excluidos. Desde el rol docente, la mediación tecnológica implicó acompañar a los participantes en la exploración autónoma de herramientas digitales, promoviendo la confianza y la apropiación progresiva de los recursos.
Desarrollo y análisis
Contenido del curso Habilidades para emprender.
El curso Habilidades para emprender forma parte de la oferta del Centro Regional de Formación Laboral N.º 402 de Lobería, en convenio con el sindicato UPCN. Desde 2021 me desempeño como instructora responsable de esta propuesta, orientada a fortalecer las capacidades de autogestión. Con una matrícula predominantemente femenina, el curso se ha consolidado como un espacio de formación que vincula la educación laboral con la realidad productiva del interior bonaerense.
El trayecto formativo se estructura en siete módulos que abordan diferentes dimensiones del emprendedorismo:
- La idea de negocio, donde se identifican oportunidades productivas a partir de habilidades personales
- Análisis del mercado, con herramientas para estudiar el entorno, la demanda y la competencia
- Análisis FODA, como método de diagnóstico estratégico;
- Identidad de marca y estrategias comerciales, que incluye nociones de marketing y registro de marca
- Los números del negocio, donde se trabajan costos, precios y rentabilidad
- Aspectos tributarios, con contenidos sobre monotributo, Ley ALAS y habilitaciones
- Plan de negocios, donde los estudiantes integran los aprendizajes mediante la elaboración del modelo CANVAS.
Cada módulo incorporó un objetivo específico vinculado al uso de herramientas digitales, con la intención de integrar de manera progresiva la tecnología en la formación. Durante la planificación se identificaron contenidos que exigían el uso directo de dispositivos —por ejemplo, para realizar cálculos en planillas, registrar marcas en el INPI, utilizar billeteras digitales o emplear herramientas de gestión como Google Drive—, lo que permitió incorporar la tecnología tanto como recurso didáctico como objetivos de aprendizaje de cada unidad/módulo.
Las primeras actividades del curso funcionaron como instancias diagnósticas de competencias digitales. A través de consignas simples —como enviar un trabajo práctico por Google Drive, descargar un archivo, escanear un código QR o completar un formulario en línea—, se evaluó el nivel de familiaridad tecnológica del grupo y se ajustaron las estrategias pedagógicas en consecuencia.
A partir de ese diagnóstico inicial, la metodología integró teoría y práctica, priorizando la aplicación concreta de los contenidos en el proyecto personal de cada participante. En este tipo de objetivos, la evaluación se desarrolla de manera continua, atendiendo especialmente a la participación, el trabajo colaborativo y la construcción progresiva del plan de negocios final. De este modo, el énfasis se coloca en el proceso de apropiación, familiarización e incorporación de habilidades digitales, más que en los resultados finales.
Diagnóstico de la importancia de incorporar objetivos orientados al desarrollo de habilidades digitales.
La decisión de incorporar habilidades digitales se sustenta en tres fuentes de diagnóstico complementarias: los datos del INDEC sobre el acceso y uso de tecnologías, mi experiencia desarrollada en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) en torno a la formación para el trabajo y la innovación, y las estadísticas recientes del comercio electrónico, que evidencian la creciente necesidad de competencias digitales para la inserción productiva y comercial.
En primer lugar, los datos del INDEC (2025) ponen en evidencia la persistente desigualdad en el acceso y uso de la tecnología: alrededor del 40 % de la población argentina carece de acceso a una PC y en el caso de Lobería, aumenta a un 50% (Lodola et al., 2025). Además, solo cuatro de cada diez personas utilizan la computadora con fines educativos, lo que revela una baja apropiación de las tecnologías como herramientas de aprendizaje, gestión o producción. Esta situación refleja un escenario donde la brecha digital no solo responde a factores de infraestructura, sino también a desigualdades formativas y culturales que limitan las oportunidades de inclusión económica y social.
En segundo lugar, esta estrategia pedagógica se apoya en un diagnóstico que realicé en 2023 como integrante del programa formativo del Consejo Federal de Inversiones (CFI). En ese marco, mi grupo de trabajo analizó los instrumentos y dispositivos existentes para promover la alfabetización digital en provincia de Buenos Aires, entendida en un sentido amplio como el conjunto de habilidades, saberes y competencias necesarias para utilizar de manera crítica y productiva las tecnologías de la información. Como caso de referencia se tomó el programa de CiudadanIA Digital implementado por el municipio de Escobar, contrastándolo con la situación de otras localidades del interior bonaerense.
El estudio que realizamos como grupo evidenció una fragmentación y discontinuidad en las políticas públicas vinculadas a la alfabetización digital, así como una débil articulación entre las áreas estatales encargadas de la formación tecnológica y la capacitación laboral, especialmente en los grupos mayores de 18 años. Esta falta de integración entre las políticas educativas, laborales y tecnológicas repercute directamente en la práctica docente, ya que los Centros de Formación Laboral deben suplir de manera autónoma las carencias institucionales, asumiendo el desafío de reducir la brecha digital desde el aula con recursos limitados.
Por último, esta decisión cobra especial relevancia en el contexto actual, marcado por el crecimiento sostenido del comercio electrónico, que ya representa alrededor del 25 % del total de las ventas a nivel nacional, y por la expansión del uso de billeteras digitales como medio de pago. Estas transformaciones impactan especialmente en el interior del país, con fuerte concentración en provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos, donde los hábitos de consumo digital comienzan a redefinir las prácticas comerciales locales (CACE, 2025).
Estos tres diagnósticos —estadístico, institucional y económico— confluyen en un mismo hallazgo: la brecha digital en contextos rurales no se limita al acceso tecnológico, sino que expresa desigualdades formativas que la educación laboral puede revertir desde la práctica.
En este marco, el curso Habilidades para emprender se fue consolidando como un espacio de innovación pedagógica desde el territorio. En un distrito donde la conectividad depende casi exclusivamente del teléfono celular, las clases se sostienen mediante estrategias flexibles —como compartir internet a través del teléfono de la instructora o descargar aplicaciones gratuitas—.
Las actividades con plataformas públicas (INPI, ARCA, Mi ANSES), la edición de videos cortos y su carga en redes sociales o espacios de almacenamiento digital, funcionan como ejercicios de aprendizaje digital. Estas prácticas demostraron que, incluso en contextos de infraestructura limitada, es posible promover competencias tecnológicas básicas, fortalecer la autonomía de los emprendedores y reducir las brechas de saberes y habilidades digitales.
Reflexiones finales
La experiencia desarrollada en el curso Habilidades para emprender permitió constatar que, aun cuando una propuesta formativa no haya sido concebida con un eje tecnológico explícito, puede transformarse en un espacio clave para el desarrollo de competencias digitales aplicadas. El trabajo con herramientas como el portal del INPI, los formularios de Google o los códigos QR no solo acompañó los contenidos curriculares, sino que introdujo a los estudiantes en prácticas digitales concretas que fortalecen su autonomía y amplían sus posibilidades de inserción productiva.
La integración tecnológica se construyó a partir de los recursos disponibles y de las condiciones reales del territorio. En las zonas rurales, donde la conectividad es limitada y gran parte de las familias no posee computadora, el uso de celulares personales y aplicaciones accesibles puede marcar una diferencia significativa en los procesos de aprendizaje. Estas soluciones, surgidas de la práctica docente, demuestran que la innovación no depende exclusivamente de la infraestructura, sino de la creatividad, la flexibilidad y la capacidad de adaptación al contexto.
Al mismo tiempo, la experiencia evidenció el desfase entre el currículo formal y las necesidades reales de los emprendedores, que desde el inicio gestionan sus proyectos a través de plataformas digitales, redes sociales y canales de venta en línea.
Finalmente, la experiencia invita a una reflexión más amplia: la educación digital y la formación para el trabajo deben avanzar de manera coordinada, a través de políticas sostenidas que garanticen el acceso a equipamiento, conectividad y espacios formativos adecuados. Enseñar a usar la tecnología de forma crítica implica también enseñar a mediar procesos productivos, a intervenir en el desarrollo local y a ejercer ciudadanía desde el trabajo, reconociendo que la inclusión digital no es solo una meta educativa, sino una condición para la participación plena en la vida económica y social.
Bibliografía
Cámara de Comercio Electrónco . (2025). Informe MID Term 2025 . CABA . Disponible en https://drive.google.com/file/d/1JckD1AfiLPkSGCkWFr2YtQTtzmEi6d4y/view : CACE.
INDEC . (2025). Tecnología. https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel3-Tema-4-26 : INDEC .
INFOBAE. (26 de Febrero de 2025). Escobar lanzó CiudadanIA Inteligente 5.0, el programa que busca formar en habilidades digitales e idiomas. INFOBAE , págs. https://www.infobae.com/educacion/2025/02/26/escobar-lanzo-ciudadania-inteligente-50-el-programa-que-busca-formar-en-habilidades-digitales-e-idiomas/.
Lodola, A., Picon, N., Olivieri, R., & Frandsen, E. (2025). Diagnóstico socioeconómico de la ciudad de Lobería. La Plata : UNLP.
Modalidad de presentación: Virtual.
Distrito: Lobería, Región Educativa 20.
Institución educativa: Centro Regional de Formación Laboral N°402 Conveniado con UPCN-Lobería.