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La tecnología como puente en la inclusión educativa- Fronteras que se expanden

Autoría:

  • Marisa Valenzuela
  • Laura Miguel
  • Marina Ferreyra

La presente experiencia se enmarca en las intervenciones que hacemos desde los Dispositivos Educativos de Inclusión que brindamos a estudiantes que transitan el nivel inicial, primario o secundario. Nosotros somos una escuela especial que reflexiona sobre los recorridos escolares, los actores que intervienen, los objetivos pedagógicos, las propuestas específicas de cada docente y las necesidades de cada estudiante, entre otros. Esa reflexión conlleva una multiplicidad de factores que deben ser mirados, evaluados para encontrar un camino posible de aprendizaje para cada estudiante, que suele ser singular y que no es privativo de nuestros estudiantes compartidos entre modalidad y nivel, nos lleva a una pregunta que puede ampliarse a todos los estudiantes del sistema educativo. El tránsito escolar es un desafío para nuestros estudiantes. Sus tiempos de resolución son más lentos, requieren de recursos concretos para comprender los contenidos, en otros casos no manejan saberes previos que en el aula se requieren para avanzar y participar de las propuestas diarias.

En este contexto, apelamos a la tecnología como recurso para compensar y hacer accesibles algunas de esas variables. Nuestra intención es compartir con ustedes el uso de algunas herramientas específicas como: google lens, text fayri, balabolka, pictotraductor, google drive (y sus múltiples utilidades), además de juegos interactivos que se configuran de acuerdo al tema y características del estudiante (wordwall, genially, livewordsheets, etc.). Consideramos a la inclusión de la tecnología en la escuela como un recurso pedagógico necesario, como así también un insumo/herramientas/ puente valioso para la vida en general.

La experiencia que queremos compartir es la que llevamos adelante cotidianamente con algunos de nuestros estudiantes.

Somos el equipo de inclusión de una escuela especial, conformado por docentes de educación especial, profesionales del equipo técnico (psicopedagogas, fonoaudióloga, trabajadora social) y los miembros del equipo directivo (director y vice del área). Nuestros estudiantes concurren a la escuela de nivel (inicial, primario y secundario de gestiones pública y privada) en el horario que les corresponde y a contraturno vienen a nuestra sede, tres veces por semana, dos horas cada vez, para trabajar con una docente de inclusión.

Son estudiantes que presentan diferentes diagnósticos ligados a la discapacidad intelectual (defasajes cognitivos, alteraciones subjetivas, atencionales, en el lenguaje, entre otras) . Las diferencias están dadas por características que influyen significativamente en las posibilidades de aprender con ciertas variables “comunes” en los ámbitos del nivel. En ese sentido, aparece la clara heterogeneidad que existe en las aulas, donde queda de manifiesto que, esas variables suelen ser, para muchos estudiantes, obstáculo para el aprendizaje. Las aulas de las escuelas de nivel presentan condiciones que deben sortearse para mantenerse en situación de alumno que aprende. Las clases numerosas, la distribución de las mesas, las clases expositivas, las copias extensas del pizarrón, el dictado, las lecturas colaborativas, los tiempos establecidos, la complejidad de los textos, el tomar apuntes, suelen ser algunas de las condiciones a las que hacemos referencia, hay seguramente muchas otras que pueden ser barreras difíciles de transitar para un estudiante que, por ejemplo, porta un trastorno de lenguaje o presenta características disléxicas, por nombrar solo algunos.

Desde la escuela especial, apelamos a la escucha y disposición de los docentes de nivel para que puedan poner en marcha las estrategias que permitan alojar la diferencia y generen recursos de aprendizaje para esos estudiantes “distintos.” También consideramos que ciertas prácticas didácticas rígidas, instaladas, pueden perjudicar a “cualquiera” de los estudiantes de la clase, no todos aprendemos de la misma manera, con los mismos tiempos, priorizando las mismas estrategias, entendiendo lo mismo.

Frente a los obstáculos tenemos que explorar soluciones, el uso de la tecnología vino a traerlas y seguimos buscando mejorar su implementación, seguir encontrando nuevos recursos en su vasta oferta. Es un camino que hace poco recorremos, pero va dando sus frutos aunque todavía aparecen muchas resistencias para incorporarlas. Las resistencias a veces son de los estudiantes (sobre todo del nivel secundario), pero en mayor medida por parte de los docentes/ directivos que temen el uso en momentos “indebidos” o que suceda algo con el dispositivo y haya que responder económicamente a esa situación. Esos son los argumentos que solemos encontrar más a menudo al momento de plantear el uso en el aula de una tablet, una notebook o un celular.

Un día nos encontramos con Tomás, él estaba cursando 3° año de EP en el 2020 con DEI (Dispositivo educativo de inclusión). Aún no estaba alfabetizado y eso para el año que cursaba ya empezaba a ser una dificultad seria. De acuerdo a su Certificado de discapacidad presenta “Trastorno especifico del desarrollo de las habilidades escolares. Trastorno especifico del desarrollo del habla y del lenguaje”. Su oralidad se encontraba visiblemente afectada, siendo costoso entender lo que comunicaba, aunque no perdía intención de expresarse y buscaba compensar con gestos, señalamientos, entusiasmo aquella particularidad en su decir. En este momento, para mejorar la comunicación entre pares y con los docentes usamos el “Ottaa project” una app con pictogramas para armar frases (la versión gratuita es limitada). El seleccionaba los dibujos que representaban lo que quería comunicar y se escuchaba la frase que pretendía decir, lo usaba en aquellos momentos donde no lograba que lo entendieran. El pictotraductor es una herramienta similar (se escribe la frase y la convierte a pictogramas), los docentes la usan para hacer organizadores gráficos y/o portadores visuales, útil en niños desorganizados, entre otros múltiples usos.

También empezamos a poner estrategias en juego para conocer mejor las particularidades del proceso de alfabetización en T. Explorar qué hacía obstáculo para acceder a la lectoescritura. Fuimos encontrando diferentes maneras, pero las que queremos compartir son las que implican la tecnología que incorporamos en el 2020, en pandemia, que nos desafió a buscar modos de enseñar desde la virtualidad.

Para construir la alfabetización son múltiples las variables que se ponen en juego, tanto desde el entorno como desde el sujeto. La tecnología nos permitió compensar algunas del sujeto, hubiera podido hacerlo desde ambas variables, pero fue dificil habilitar el uso en el aula de nivel. Sí lo hacíamos en especial, cuando concurría al apoyo en sede.

Como dijimos, la articulación del habla de T. no le permitía decodificar con claridad las letras que componían las palabras para escribirlas. Para esa situación apelamos a la grabadora de voz del celular. La docente especial le dictaba al celular la/s palabra/s para grabarlas. Luego T. las escuchaba las veces que fuera necesario y así las escribía. Al principio dicha herramienta colaboró para el reconocimiento grafema/fonema de manera significativa, además compensó el autodictado tan necesario en el proceso. Después mejoró la escritura autónoma de palabras, oraciones y la posibilidad de escribir al dictado.

El google lens (o el text fairy que es similar) le dió la oportunidad de traducir textos, ya que su lectura todavía en construcción, hacía obstáculo a la comprensión. Fotografiaba la propuesta (consigna, textos, definiciones, en distintos tipos de letras) y mediante la aplicación, podía seleccionar aquello que necesitaba le fuera leído. Asimismo, esta herramienta le permitía copiar párrafos o partes del mismo, transcribirlo a otro documento y allí intervenirlo. Todas estas herramientas le permitieron ganar autonomía y confianza en su posibilidad, ya que era capaz de manejar las aplicaciones y asumir las tareas que se le proponían con independencia.

El google lens es muy utilizado por las docentes de inclusión para intervenir las actividades del nivel con el fin de hacerlas accesibles de acuerdo a lo que cada estudiante necesite: cambiar la tipografía, el tamaño de la letra, acotar el contenido del texto, agregarle imágenes, etc.

Iris llegó a nuestra escuela cursando 6° de primaria, alli empezamos con el DEI. Su diagnóstico de acuerdo al CUD era “Trastornos específicos del desarrollo del habla y del lenguaje. Trastornos específicos de las habilidades escolares. Trastornos de la conducta”. Posteriormente agregaron el de Dislexia. Cursando dicho año, aún no había alcanzado la alfabetización, estaba frustrada y desmotivada. Conversando hoy con ella, recuerda que en ese momento sentía que nadie confiaba en que ella pudiera alguna vez leer y escribir. Está en segundo año del secundario. Lee y escribe con un ritmo diferente al de sus pares de grupo.

Presentaba fallas en la conciencia fonológica, en la asociación grafema/fonema, en el análisis y síntesis de los procesos del habla subyacentes a la construcción de la alfabetización. Con ella apelamos al Balabolka herramienta que utilizamos desde la notebook y le permitió convertir los textos escolares (manuales, enciclopedias, apuntes, etc.) a voz, para escuchar lo que no podía leer pero si comprender y asi responder a las demandas escolares. Desde la pantalla del balabolka, luego de cargar el documento, se puede cambiar la tipología, el tamaño de la letra, programar la velocidad del lector del audio, cambiar la voz de acuerdo a género, entonación, destacar con color en el texto la palabra que va leyendo. En muchas oportunidades, el docente recurría a la aplicación y anticipaba el texto acotándolo, simplificando la complejidad que presentaba, sustituyendo palabras para facilitar el acceso y la comprensión. El uso de las herramientas por parte del docente, permite ampliar el número de destinatarios que la usan (otros estudiantes, colegas del nivel, familia, etc.).

Presentándole la tecnología como posibilidad de compensación a la escritura, Iris se permitió usar el pasaje de voz a texto que tiene whatsapp y así fluyó la comunicación con sus pares, entusiasmada con el intercambio sin que todos sean audios que a veces complica la disposición del otro a escuchar y responder.

Otras aplicaciones que son interesantes para compartir son el wordwall, liveworksheets y genially. Las descubrimos en pandemia y las seguimos usando con la mayoría de nuestros estudiantes. Son plataformas digitales que permiten editar y crear actividades de aprendizaje personalizadas. Los usuarios pueden crear las tareas desde plantillas ya prediseñadas y adaptarlas según su planificación. Brindan recursos didácticos, juegos interactivos. Además permiten crear nuestras propuestas a partir de los temas que queremos abordar, regulando la complejidad de acuerdo al destinatario.

Destacamos además, algo que puede ser obvio pero no por ello menos importante, todas las herramientas mencionadas amplían los recursos para aprender, no sólo para el que presenta algún obstáculo sino para todos los estudiantes, encontrando aquel uso que simplifique, compense, enriquezca el acceso a los contenidos escolares en cualquier nivel. Además sabemos que, en primer lugar, le acerca a los estudiantes una propuesta que los motiva, les resulta accesible, más divertida que las tradicionales. Juntos hemos transitado el miedo que conlleva incorporar el celular o la tablet con el riesgo a que sean utilizados para otros fines en el aula. Lo primero que hicimos fue conocer las app y recursos, usarlos nosotros y paulatinamente permitirnos confiar en la posibilidad de los estudiantes de reconocer en los dispositivos un recurso que supera el entretenimiento y compensa variables que les hacen obstáculo en el aula. Por supuesto que hubo oportunidades en que apelamos al límite, a la reflexión, a los métodos que cada uno considere apropiado para que se respeten las normas de uso en el aula. A medida que van pudiendo sortear limitaciones para acceder a la posibilidad, valoran el recurso y lo cuidan, esa ha sido nuestra experiencia con la mayoría de los estudiantes.

En el nivel secundario, con algunos estudiantes que presentan déficits en la alfabetización, o en la organización o en el ritmo para seguir las propuestas, se les permite sacar fotos del pizarrón para priorizar la resolución por sobre el copiado, así utilizan el tiempo en ejecutar las consignas. Esas fotos pueden ser impresas y pegadas en la carpeta o directamente guardadas en un drive organizado por materias, para acceder a la información cuando la necesite. Hemos conocido docentes de nivel que, atendiendo a la particularidad del estudiante, traían la actividad directamente en un pendrive que durante la clase le daban al alumno para que baje en su notebook y pueda hacer lo pedido. Docentes comprometidos con el objetivo de enseñar, de propiciar aprendizaje significativo en el estudiante.

Cada historia es única, cada modo de aprender, las posibilidades, las limitaciones, son de cada uno, está en nosotros descubrirlas para poner en juego los recursos que le permitan el despliegue de lo máximo posible en cada uno. La tecnología tiene mucho para ofrecer, nos compete explorar y enseñar su uso en el aula.

Distrito: Hurlingham, Región Educativa 7.
Institución educativa: Escuela Especial Hurlingham.