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Experiencias auténticas. «Uso de herramientas digitales para la enseñanza en un CENS alejado de los centros urbanos»

Autoría:

  • Agueda Argüello
  • Sara Ponce

El presente artículo pretende narrar la experiencia de integración de tecnologías en el aula del C.E.N.S. 457, Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, de Fátima, en el partido de Pilar. durante el año 2020, año en el cual el proceso de enseñanza y aprendizaje se llevó adelante de manera bimodal, utilizando aulas virtuales desde la plataforma Classroom, fomentado desde allí diferentes herramientas digitales, como la elaboración de textos colaborativos, pizarras digitales (como Jamboard, Padlet y Linoit), de manera sincrónica y asincrónica, usadas tanto para la interacción con los estudiantes como así también para distribuir los materiales confeccionados por los mismos docentes como la producción de videos con explicaciones docentes y de actividades de estudiantes. Al mismo tiempo pretende hacer una reflexión sobre los logros alcanzados y los desafíos enfrentados en aquel momento histórico, donde la forma tradicional de la escuela se vio obligada a mudarse a un espacio virtual enfrentado las brechas digitales existentes.

Descripción general de la experiencia de educación digital

El presente artículo pretende narrar la experiencia de integración de tecnologías en el aula del C.E.N.S. 457, Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, de Fátima, en el partido de Pilar. durante el año 2020, año signado por la pandemia Covid-19 y por los desafíos planteados, tanto para docentes como para estudiantes, por mantener vivo el vínculo de enseñanza - aprendizaje.

Desde sus inicios, esta institución ha trabajado sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje de manera bimodal, utilizando aulas virtuales desde la plataforma Classroom, fomentado desde allí diferentes herramientas digitales, como la elaboración de textos colaborativos, pizarras digitales (como Jamboard, Padlet y Linoit), de manera sincrónica y asincrónica, usadas tanto para la interacción con los estudiantes como así también para distribuir los materiales confeccionados por los mismos docentes como la producción de videos con explicaciones docentes y de actividades de estudiantes. Capacitaciones docentes de manera virtual y sincrónica. Y exposición anual por streaming. Todas estas experiencias hacen que en la actualidad nos encontramos en la transición de migrar de Classroom a la plataforma Moodle para acercar a nuestros egresados a los modos actuales de estudiar y aprender que encontrarán en el nivel superior.

Desarrollo y análisis

Debido a la medida de Aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), a partir del decreto 297/2020 y sus sucesivas prórrogas, como consecuencia de la pandemia Covid-19, no fue posible asistir al “edificio escuela”. Por lo tanto el uso de la tecnología pasó a ser una necesidad, la encrucijada era estar a la altura de las circunstancias. Esto nos llevó a replantearnos el proceso de enseñanza y aprendizaje tradicional. Frente a la incertidumbre de no conocer a nuestros alumnos, su bagaje cultural, su trayectoria educativa y social nos preguntamos a fines del mes de marzo de aquel año ¿De qué manera podríamos construir conocimiento para que los estudiantes accedan desde sus casas? ¿Cómo podríamos sortear la resistencia digital ajenas y las propias? Sabíamos que el camino era incierto pero debíamos tomar la posta.

Por tal razón, la propuesta del C.E.N.S. 457 de Fátima, desde el inicio, fue promover y activar la modalidad de educación virtual mediante la plataforma Classroom. De manera inmediata todas las materias de las tres divisiones, confeccionaron sus aulas virtuales.

Mediante reuniones previas por las plataformas, hasta ese momento casi desconocidas como Zoom o Meet, los docentes se dispusieron a planificar sus clases con las primeras actividades.

Desde todas las materias se ha apoyado esta iniciativa, y los profesores han aggiornado las planificaciones para ajustarse al nuevo desafío de hacer escuela en un contexto por demás difícil. Donde salieron a flote todas las diferencias sociales, dificultades técnicas, brechas digitales y generacionales. De manera temprana reconocimos que posiblemente, en ese contexto, no sería posible enseñar todos los contenidos del currículum oficial. Es por eso que se presentaron planificaciones con propuestas didácticas situadas y posibles del currículum real y donde tomó importancia el currículum oculto (las capacidades y conocimientos técnicos que los estudiantes adquiririan clase a clase para entregar sus tareas). La aplicación de Aprendizajes Basados en Proyectos fue de gran ayuda para abordar los contenidos de las diferentes materias de una forma ordenada y homogénea, con evaluación colegiada, donde reunidos en un Meet, que oficiaba de sala de profesores, corregimos los trabajos entregados por los alumnos.

La escuela debió poner en juego nuevas prácticas de enseñanza, y desde esta institución la dirección impulsó la iniciativa de crear contenido digital propio explicando los temas curriculares de cada materia. Traspasar la pantalla no sería tarea fácil, las dudas sobre si estábamos preparados para la exposición total y/o parcial se materializó frente a la iniciativa. La exposición no era una cuestión menor: el miedo al ridículo o la viralización de los furcios, la circulación de nuestra propia imagen, era un tema que se ponía sobre la mesa constantemente. Pronto, los hogares de los profesores se transformaron en sets de filmación casera. Sin embargo, los videos educativos de los contenidos curriculares no tardaron en salir a la escena virtual: los alumnos recibieron de varias materias el primer video, realizado por el propio docente. Docentes a los cuales no conocían, que solo los interpretaban a través de consignas “colgadas” en las aulas. De esta manera, logramos en una primera instancia, un acercamiento entre los docentes y alumnos, el objetivo era humanizar el aula. Los diferentes tipos de brechas digitales nos presentaban nuevos desafíos: la brecha técnica, ya que hay zonas donde la calidad de la conexión a internet, era mala o nula, o la de acceso, ya que muchos hogares no contaban con señal Wifi por el costo. Pero las ventajas eran muchas: el profesor del curso de una manera original les estaba hablando a ellos en primera persona, le daban vida a los contenidos, cada profesor le daba su impronta. Algunos preparaban soporte digital para reforzar la exposición teórica de las clases sincrónicas, mientras otros se convertían en profes youtubers para que el estudiante acceda a la clase de manera asincrónica. Los alumnos reconocían la posibilidad de ver el contenido individualmente y en familia también, cada uno en su propio tiempo, es decir, podían pausar y repetir el video a su propio ritmo, hasta comprender el concepto, la idea, la ecuación, etc. Con el correr de las semanas y de las clases, a modo de entorno invertido, los alumnos podían comenzar la clase con alguna duda o tema de interés en función a lo observado previamente, estimulando la participación en las clases via Zoom, Jit Si o Meet. Posibilitando el encuentro virtual como un momento clave para la interacción entre los docentes y los alumnos. No debemos olvidarnos que ser parte de este nuevo desafío: enseñar y aprender de una manera no tradicional, virando, sin tener otra opción, hacia la virtualidad, dejó huellas imborrables. Fue una etapa donde lo que no sabíamos lo aprendimos para luego enseñar a otros a hacerlo. Cada herramienta digital conquistada por uno de nosotros como la elaboración de documentos colaborativos, el uso de formularios Google para evaluaciones, o plataformas de juegos Word Wall, o pizarras digitales como Padlet, para hacer más dinámicas la clase, o para entusiasmar a los alumnos, como grabar nuestras pantallas, o subir los videos a Youtube, hizo que entre los docentes se respire un clima de socialización del conocimiento digital, nunca antes visto que invitó a profesores y a estudiantes a realizar un trabajo cognitivo diferente.

Cierre con reflexiones finales

La educación es un derecho y una obligación, por eso, nuestra premisa principal fue sostener la educación pública en pie utilizando las herramientas que teníamos, para respetar el derecho de todos los estudiantes al acceso al conocimiento. Aunque las dificultades fueron varias, en el desarrollo de ese ciclo lectivo tan particular, nunca dudamos de que mientras el mundo estaba quieto, el proceso de enseñanza aprendizaje debía estar en constante movimiento. La falta de conectividad, escasa o nula formación (tanto de docentes como estudiantes) en herramientas digitales, no nos frenaron. Fue una etapa donde se lograron dos cuestiones importantes: la transmisión de conocimiento cofigurativa, es decir, entre pares para la digitalización de los recursos y contenidos que hacen a una clase; y el aprendizaje de lectura multimodal, ya que los textos ya no son solo conformados por la palabra escrita en un papel, sino que también se encuentran imágenes en movimiento, infografías, mapas y audios. Generando nuevos modos de leer, de pensar y de escribir, en otros formatos y soportes, es decir, otro tipo de alfabetismo que se descentró del espacio y tiempo escolar tradicional para tener lugar en ese espacio virtual al que llamamos “nube”.

Hoy mirándolo a la distancia el desafío sin lugar a duda, fue trasladar la escuela física, que funcionó de la misma manera durante siglos, a un espacio totalmente virtual en poco tiempo. Armar los nuevos contratos de convivencia (no tomar alcohol en clase, encender la cámara, no fumar frente a ella) y ponerlos en práctica, completar el libro de temas y boletín digital. Respetar los tiempos de descanso, del docente y del alumno. Dosificar la información o ser equilibrado, eran algunos puntos de este nuevo proceso.

Se suele pensar que las Tics (tecnologías de la información y Comunicación) abren nuevas posibilidades de innovación y mejora en los procesos de enseñanza, pero la mera incorporación de tecnología no garantiza que haya una mejora en el aprendizaje, quedó evidenciado que la labor docente es fundamental, y no es fácil su reemplazo. El docente debe intervenir activamente, gestionando las relaciones entre los alumnos, ordenar el conocimiento, incentivar a que se busquen nuevas opciones, actuar como el mediador del grupo: integrar y conducir las conversaciones, creando un clima ameno entre los estudiantes. Si bien la Integración de tecnologías en el aula ayudó en ese momento histórico a mantener la escuela viva de alguna manera, no debemos tener una mirada tecnofilia, pero tampoco tecnofóbica sobre las herramientas digitales.

Es cierto que rige un nuevo paradigma digital, del que nadie escapa. Pero también es cierto que las brechas digitales cada vez son más anchas y es nuestra convicción achicarlas a través de la educación, para que los estudiantes no miren con extrañeza los estudios superiores y para que puedan insertarse mediante interacciones digitales críticamente.

Registro de la experiencia

Videos en You tube
https://www.youtube.com/watch?v=CyMi4VF2jqk
https://www.youtube.com/watch?v=jZ_YI8nd1j0
https://www.youtube.com/watch?v=sabLUtAssA4
https://www.youtube.com/watch?v=5W8NtOpI4KU&t=1s

Fotografías de reuniones y clases sincrónicas

Flayer de exposición de trabajos anual emitida por Streaming- diciembre 2020

Modalidad de presentación: Presencial.
Distrito: Fátima, Pilar, Región Educativa 11.
Institución educativa: Centro Educativo de Nivel Secundario 457 "Presidente Raúl Ricardo Alfonsín".